Alumbrado público ahora es recarga eléctrica en Londres

Alumbrado público ahora es recarga eléctrica en Londres

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Alumbrado público convertido en puntos de recarga eléctrica


Durante el 2017 Londres puso en las calles un interesante proyecto. Se trataba de la conversión de decenas de farolas del alumbrado público, a las que se estaba añadiendo un punto de recarga eléctrica.

La idea no era nueva, convertir farolas del alumbrado público en puntos donde recargar las baterías de los coches eléctricos. Pero en este caso se trataba de un proyecto mucho más desarrollado que solucionaba aspectos como el quién podrá usar esa infraestructura, y quién pagará esa electricidad.

¿Por qué alumbrado público?


Según los promotores de la iniciativa, la idea era aprovechar una infraestructura ya creada, lo que permite reducir las obras, con ello las molestias a los residentes, y todo con un coste bastante reducido. Ya que, la instalación tiene un coste de unos 1.142 euros al cambio.

Entre los principales beneficios de este sistema está que puede aprovechar el mobiliario ya instalado. Algo que reduce de forma importante el coste. Un proyecto que ya cuenta con 36 farolas convertidas en puntos de recarga, que esperan se incremente hasta las 75 para el próximo verano.

Una solución que facilitará la labor de expansión de las redes de recarga para coches eléctricos, especialmente en lugares donde las obras tengan un impacto importante, como zonas históricas. Y todo con un coste bastante razonable.

La clave está en un sistema que en apenas media hora de trabajo, logra sacar una toma mennekes accesible para los vehículos que aparquen al lado de la propia farola. Una instalación que estima puede tener un coste de unas 1.000 libras (1.142 euros al cambio). Un precio bastante competitivo que permite poner en marcha en caso cualquier lugar de la ciudad.

Este 2018 ya están en marcha las primeras farolas con recarga


Después de un periodo de pruebas el pasado año, cuando se han puesto en marcha las primeras farolas dotadas de punto de recarga, ahora la empresa encargada de los trabajos ha indicado que en pocos días terminarán la instalación de todos los puntos programados para esta primera fase.

En total serán 57 farolas repartidas por los barrios de Kensington y Chelsea, y que recordamos están alimentadas por energía 100% renovable. Una infraestructura que ya está dando servicio a los primeros clientes.

Para los responsables del proyecto: “Una de las principales barreras para la compra de un coche eléctrico es la percepción de que no hay lugares donde recargar en las calles. Esta tecnología ayudará a remover las barreras con un sistema de carga sencillo y sin molestias para los vecinos.”

¿Dónde se encuentran los puntos de recarga “farolas”?


Estas farolas están colocadas muy cerca de las máquinas de pago del sistema de regulación del estacionamiento, y estarán además disponibles las 24 horas del día los 7 días de la semana.

¿Cómo hacer uso del sistema?


El cliente tendrá que darse de alta en el servicio ofrecido por la compañía eléctrica, y comprar una especie de wallbox portátil. Un cargador con una potencia máxima de 4.6 kW y 20 amperios que puede encargarse tanto con toma de Tipo 1 como de Tipo 2. Viene dotado de un contador que se encarga de medir cuanta electricidad estamos consumiendo. De esa forma al final de cada mes la empresa enviará al cliente la factura. Para los que no quieran este formato, existe uno de pago por uso.

Los usuarios tendrán dos opciones para usar el sistema:


Opción 1:

Comprar el cable de recarga con medidor, 226 euros al cambio, pagar una mensualidad de 9 euros y un coste de 17 céntimos de euro por kWh.

Opción 2:

Comprar el mismo cable con un precio de 340 euros, sin cuota mensual, teniendo que pagar el kWh a 21 céntimos de euro.

Además cada sesión tendrá un coste añadido de 1.1 euro, y una penalización de la misma cantidad por hora si el cliente deja el coche conectado durante más de 24 horas. Para los preocupados por el robo del cable, desde la empresa instaladora se indica que este quedará asegurado en la farola, por lo que incluso aunque el vehículo no tenga el habitual sistema de bloqueo de la toma, esta si quedará apresada en la parte del cargador.

El objetivo


Es extender las redes de recarga, y lograr comenzar a reducir la brecha entre oferta y la futura demanda. Y es que en Reino Unido hay unos 11.500 cargadores públicos. Un sector clave para el desarrollo de una movilidad eléctrica que muchas veces se ha visto frenado más por cuestiones psicológicas que reales. Un apartado que este tipo de iniciativas puede ayudar en gran medida a paliar.

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